martes, 31 de agosto de 2010

Afirman que Rusia toma la delantera en la provisión de una cuarta usina atómica

El país no quiere verse en el riesgo de adquirir instalaciones prototípicas como Atucha I y II o Embalse. Rosatom ofrece un reactor VVER de 1.000 MW que ya construyó y probó con éxito en su territorio.

A pesar de que el formidable impacto que reportó el accidente de Chernobyl todavía sigue afectando las cabezas de muchos dirigentes políticos del Primer Mundo, lo cierto es que el organismo estatal de energía atómica de la Federación de Rusia, Rosatom, concretó en los últimos años logros comerciales a la hora de proveer reactores capaces de generar un potencial de 1.000 MW.

Finlandia, República Checa, la India y Bélgica ya lograron juzgar en forma directa en el territorio de Rusia reactores del tipo VVER, destacó ayer el gerente general de Nucleoeléctrica Argentina (NASA), Jorge Sidelnik en una reunión organizada por la Asociación Argentina de Tecnología Nuclear.

Esas instalaciones, que reconocen la paternidad tecnológica de Rosatom, hace rato que superaron la fase de configurar un prototipo y, por lo tanto, de entrañar un margen de riesgo siempre indeseable de afrontar.

La performance de funcionamiento de los reactores de potencia de Rosatom viene ganando una apreciable ventaja frente a otros proveedores de ese tipo de avanzados y siempre complejos equipamientos.

En la búsqueda de alternativas tecnológicas en las que se embarcaron por directiva del Ministerio de Planificación tanto la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) como NASA la adquisición de un cuarto reactor de potencia que daría vida al proyecto de Atucha III configura una decisión que podría importar una inversión superior a u$s3.500 millones.

Pero además de ese esfuerzo económico la compra de una cuarta usina atómica de uranio enriquecido aportará un salto tecnológico cualitativo para el sector nuclear y para una industria nacional que deberá asegurarse órdenes de trabajo y servicios equivalentes al 50% del costo de esa futura instalación.

En competencia con Rosatom, que ya firmó en abril un acuerdo con el Ministerio de Planificación enfocado a negociar la venta de un reactor identificado como del tipo VVER los franceses de Areva, a pesar de la ofensiva desplegada en el país, tropiezan con singulares problemas con la construcción de reactores de 1.600 MW (EPR) que les encargó el gobierno de Finlandia y en su propio país la estatal EDF, en la localidad de Flamaville.

Los inconvenientes de diseño que afronta Areva hacen, a juicio de calificados técnicos del sector, desaconsejable que el país se entusiasme en comprar un equipamiento cuyo costo superaría los 5.000 millones de euros.

En una reunión organizada para analizar las oportunidades de negocios que se abren para la industria argentina dentro del Plan Nuclear, un profesional de la primera línea de NASA hizo notar que otro de los eventuales proveedores de una futura central nuclear que quedó casi fuera de consideración es China. Esto es así porque simplemente ese país todavía no dispone en su propio territorio de una instalación prototipo que pueda exhibir, cuyos atributos operativos, parámetros de seguridad, costo y confiabilidad puedan ser evaluados exhaustivamente por los expertos que el Ministerio de Planificación Federal puso al frente de las negociaciones que anteceden a la selección de una cuarta instalación nuclear.

NASA afrontó a partir del 2006 un formidable desafío con los problemas debió sortear con los trabajos de relanzamiento de las obras de montaje de Atucha II, que además de configurar un prototipo como lo fue también Atucha I, los trabajos debieron asumirse sin el soporte de Siemens, que fuera su diseñador tecnológico.

Para mayor complicación, la Siemens resolvió hace una década retirarse del negocio nuclear supeditando su presencia a la de un mero asociado (34%) de Areva, de la cual en 2009 resolvió separarse para embarcarse en un joint venture con Rosatom.

En esa sociedad ruso-alemana que se materializará en el 2011 Siemens y Rosatom aspiran a competir en los casi 300 proyectos de nuevas centrales atómicas que van en camino de erigirse en el mundo para afrontar el crecimiento de la demanda de energía sin agravar la emisión de gases con efecto invernadero que emiten las usinas térmicas.

En simultáneo con la compra de una cuarta usina atómica de gran potencial la CNEA se embarcó, también por instrucción del Gobierno, en la construcción de un prototipo del Carem (Central Nuclear Argentina Modular) de 25 MW, cuyas obras de limpieza ambiental de un predio aledaño a la usina de Atucha I dónde se erigirá esa instalación comen zarán esta semana, afirmó el gerente del proyecto Carem, José Boado Magan.

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